La Economía Social incluye al conjunto de empresas y asociaprivadas organizadas formalmente, con autonomía de decisión y libertad de adhesión, creadas para satisfacer las necesidades de sus socios a través del mercado, produciendo bienes y servicios, asegurando o financiando y en las que la eventual distribución entre los socios de beneficios o excedentes, así como la toma de decisiones, no están ligadas directamente con el capital o cotizaciones aportadas por cada socio, correspondiendo un voto a cada uno de ellos. La economía social también agrupa a aquellas entidades privadas organizadas formalmente con autonomía de decisión y libertad de adhesión que producen servicios de no mercado a favor de las familias, cuyos excedentes, si los hubiera, no pueden ser apropiados por los agentes económicos que las crean, controlan o financian”.

De este modo la ES se subdivide en dos sectores: A) Un sector de mercado en el que se agrupan cooperativas, mutuas, empresas sociales, S.A.L y ciertas empresas sin fin de lucro al servicio de las empresas de la ES. B) Un sector de no mercado constituido básicamente por asociaciones y fundaciones y otras entidades cuya producción suministra bienes y servicios de manera mayoritariamente gratuita o a precios no significativos.

Esta extensión de la economía social a los dos ámbitos mencionados no tiene todo el apoyo de la doctrina hasta el punto de que en realidad es el concepto de Tercer Sector (TS) el espacio en el que vienen a coincidir el sector no lucrativo (SNL) y la economía social (ES), como señalan los autores del informe. Esta conjunción no ha sido pacífica hasta recientemente ya que en la  tradición anglosajona el TS únicamente contempla la dimensión no lucrativa con lo que se excluye la distribución de beneficios entre los socios mientras que en el concepto de economía social o solidaria lo crucial es la dimensión democrática y la utilidad de los socios y del conjunto de la sociedad, es decir, el criterio de servicio a las personas.

No es solo cuestión de matiz pero lo cierto es que mientras en la concepción del sector no lucrativo el TS es el ámbito que se comprende entre el mercado y el Estado, para la concepción de la economía social el TS es el que se comprende entre el sector capitalista y el sector público. De alguna manera el SNL contempla a las personas como receptoras de ayuda mientras que la economía social como agentes activos si bien el desarrollo de ambos sectores los ha conducido en muchos sentidos a cierta convergencia sin menoscabo de la pluralidad de actores y modos de organización. La tradición de cada país acentúa uno u otro polo en mayor o menor medida.

El documento que reseñamos sostiene que las formas básicas de la economía social (concepto que en la práctica sustituye a la idea de TS o se identifica con él) son cuatro: cooperativas, mutuas, asociaciones y fundaciones a las que se adicionan también otras como empresas sociales, misericordias, agencias de desarrollo, SAL, empresas de inserción, organizaciones de voluntariado, centros especiales de empleo o asociaciones de promoción social.

El desarrollo de la economía social o del TS en general ha supuesto un verdadero despliegue de plataformas y redes en el seno de la UE que no solo refuerzan el sector sino que también lo dan visibilidad social e institucional. El elenco de redes puede ser consultado por el interesado en dicho informe siendo el principal interlocutor con las instituciones de la UE la CEF-CMAF o Conferencia Europea permanente de Cooperativas, Mutualidades, Asociaciones y Fundaciones.

El informe ofrece una panorámica de la economía social para el período 2002-2003 referido a cooperativas, mutuas y asociaciones. En conjunto el empleo en dichas organizaciones se estima en más de once millones de personas remuneradas (6 por cien  del empleo total de la UE), de las que algo más de siete millones trabajan en asociaciones. Además, se han seleccionado ejemplos de empresas y entidades de economía social a cuya información se puede acceder mediante las páginas web y que constituyen una cierta representación de la amplia heterogeneidad de las prácticas de economía social.

La contribución de la economía social a la llamada “utilidad social” es destacada de manera general en el informe y de manera particular la contribución a los siguientes polos de valor social añadido: a) la cohesión social mediante la integración laboral de personas y territorios en situación de desventaja al mismo tiempo que se refuerza la dimensión democrática o de participación social; b) también la importancia estratégica que tiene la ES para el desarrollo local y territorial (reinvertir los beneficios en el territorio, movilización de actores, mantenimiento de actividades en riesgo de desaparición); c) la importancia que la innovación tiene en la ES en productos, modos de organización y creación de nuevos mercados para satisfacer nuevas necesidades sociales concretas; d) la centralidad del empleo: creación de nuevos empleos, mantenimiento de puestos de trabajos en situación de riesgo, apoyo al empleo de personas en situación de exclusión y vulnerabilidad, si bien la ES no es la panacea de los problemas del empleo ya que la atomización del sector, la dependencia de la Administración Pública y las dificultades de desarrollo autosostenido dificultan su desarrollo; e) la ES en cuanto pilar de empleo y desarrollo democrático contribuye también a la construcción europea.

Se insiste en el documento en la importancia de la institucionalización de la ES en distintos niveles: reconocimiento explícito por los poderes públicos; reconocimiento de la capacidad y libertad de operar en cualquier sector y, por último, el reconocimiento de la condición de interlocutor en el proceso de elaboración de las políticas públicas. En este sentido en el informe se analizan las políticas públicas de la ES en los distintos países de la UE – si hay o no políticas específicas de regulación y apoyo al desarrollo de la ES – así como en el conjunto de las instituciones de la UE cuyo reconocimiento se inicia en 1989 con la Comunicación de la Comisión al Consejo sobre “Las empresas de ES y la creación de un mercado sin fronteras” y la creación de la Unidad de ES en la Dirección General XXIII. El reforzamiento de la base legal de la ES,  así como la necesidad de precisión conceptual son retos pendientes para el reforzamiento de este sector económico y social.

Finalmente, el documento aborda los desafíos y tendencias más importantes. Se destaca que una tendencia sólida es la consolidación de la ES como polo de utilidad social entre el sector capitalista y el sector público, su contribución a la resolución de problemas sociales y su consolidación en sectores como la agricultura, los servicios sociales, el trabajo asociado, el consumo y las actividades financieras y mutualistas. Esta tendencia que da impronta y visibilidad a la ES tiene su contrapunto en el desafío  antes señalado de poner fin a su relativa invisibilidad institucional que, en parte, es debida a la baja identificación conceptual. La investigación social así como los debates científicos y políticos están contribuyendo a superar este desafío que afecta a la naturaleza misma de la ES.

De hecho existe un amplio acuerdo en que la identificación conceptual favorecerá la identificación jurídica  tanto en la UE como en los estados miembros y, en consecuencia,  favorecerá la puesta en marcha de un “Estatuto Jurídico de la ES” y con ello el desarrollo de los instrumentos necesarios para la medición de su actividad e impacto como serían, por ejemplo, la creación en cada país miembro de un Registro Estadístico de Empresas de ES con el fin de elaborar estadísticas fiables y comparables.

Pero, además, la ES no sólo es dimensión económica singular sino también  dimensión social significativa en varios sentidos: como vertebración asociativa de intereses comunes, como interlocutor estratégico para la ampliación y profundización del diálogo social y, en general, como pilar básico del modelo social europeo y elemento constitutivo en la definición de las políticas públicas.

El desarrollo de la competitividad en el espacio económico europeo así como la ampliación de la UE están  requiriendo nuevos avances en educación e investigación a los que puede contribuir la ES con su cultura de emprendimiento democrático, importancia de la utilidad social del crecimiento y centralidad de las personas y de sus necesidades. El logro de la visibilidad institucional es la condición sine qua non para que la contribución de la ES al modelo social europeo sea efectiva.