Nuevos retos para el pensamiento cooperativo

20.11.2012 17:55

 

¿Hacia un "Fórum de pensamiento  y debate cooperativo"?

 

Durante el presente año, con motivo de la declaración de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 2012 como año internacional de las cooperativas, se han venido celebrando a lo largo y ancho del planeta multitud de actividades conmemorativas. Sin duda, todo un reconocimiento a la realidad y perspectivas del movimiento cooperativo internacional en sus múltiples facetas.

Sin embargo, paradójicamente,  hemos constatado un año más el curioso fenómeno cíclico del “redescubrimiento” por  parte de diferentes movimientos sociales y sectores progresistas, de la idea cooperativa como una idea de futuro. Pareciera que todavía muchísima gente implicada en la búsqueda de alternativas al actual modelo económico, no se hubiese enterado de que pronto las cooperativas serán bicentenarias. De que ya hace muchísimo tiempo que existieron colectivos que no quisieron esperar el futuro, que no quisieron esperar las promesas de revoluciones venideras y se implicaron en el aquí y el ahora.

Llama entonces la atención el hecho de que, por estas latitudes,  los nuevos movimientos de contestación  no miren las realidades existentes y busquen nuevas fórmulas cooperativas. Nos preguntamos por qué sucede. ¿Se trata de ignorancia de las realizaciones existentes  o de desprecio hacia lo que éstas han significado hasta el momento?

Casi como ejemplo de ese distanciamiento entre el reconocimiento de la realidad cooperativa y “las nuevas inquietudes”, en el transcurso de las últimas semanas hemos asistido a  dos actos  ilustrativos celebrados en Palma. Por una parte, hemos escuchado  al profesor y analista Carlos Taibo, en el DM, sobrevolando la idea del cooperativismo integral  y eligiendo como modelo de referente cooperativo las breves experiencias autogestionarias en el frente de Aragón durante la Guerra Civil (¡!). Por otra parte, hemos asistido al típico acto encorsetado de celebración del día del cooperativismo, donde se han se han oído palabras de satisfacción por “lo bien que ha escuchado el Presidente Bauzá” a los representantes del movimiento cooperativo (cuando es evidente que al actual Govern Balear las cooperativas le importan el famoso bledo).

Así que por una parte nubes y cuentos y, por la otra, formalismos y servilismos.

Llegados aquí, la pregunta es: ¿Se puede tender un puente? O dicho de otra manera ¿Podrá el movimiento cooperativo recuperar el espíritu creativo, generoso y solidario de las cooperativas del “novecento” más allá de las sumisiones que suponen el actual juego dentro del mercado, dentro del sistema, y por ello “religarse” con la “contestación”? ¿Y habrá quien entienda desde los nuevos movimientos el valor que suponen multitud de las experiencias ya consolidadas, más allá de referencias idealizadas?

Nos gustaría que así fuera y creemos que el diálogo que planteamos debería partir de quien en estos momentos podría tener capacidad para dinamizarlo: el propio movimiento cooperativo. Es  el movimiento cooperativo, especialmente el de trabajo asociado (por sus características de mayor vivencia integral de la experiencia cooperativa)  el que debería refrescarse y ampliar miras. Seguramente ya es tiempo de plantearse iniciativas como la creación de un “Foro de pensamiento y debate cooperativo” que, en el ámbito de nuestra isla, ayude a “desempolvar  inercias” (A. Gorrogoñogoitia) y sembrar potencialidades.